Empresas como Pepsico, Nestlé, Unilever, Mondelez o Coca-Cola mantienen sus previsiones de crecimiento para el año pese a admitir un alza en sus costes energéticos y logísticos

Las grandes multinacionales de alimentación y bebidas aguardan con cierta tensión el desarrollo de los acontecimientos en Oriente Medio. La guerra de Estados Unidos e Israel sobre Irán, que ha provocado el cierre de uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio mundial como el estrecho de Ormuz, empieza a ocasionar impactos en forma de subidas de costes.

Gigantes como Pepsico, Nestlé, Coca-Cola, Unilever, Mondelez, Danone o Heineken aguantan el tirón y, de momento, se mantienen a la expectativa. Esas primeras alzas de costes, sobre todo energéticos y logísticos, pero también en algunas materias primas, no están variando las respectivas hojas de ruta para este año. Todas estas empresas, que en los últimos días han presentado sus resultados del primer trimestre poniendo sobre la mesa todas las derivadas de la situación en Irán, han reafirmado sus objetivos de crecimiento de ventas y rentabilidad para 2026. El mensaje es prácticamente común: el tamaño y la escala de estos grupos les están permitiendo, de momento, manejar la situación actuando sobre la línea de gastos. Pero a medida que se alargue la guerra, los impactos serán mayores y las soluciones tendrán que ser más drásticas.