Claudia Sacristán |
Roma (EFE).- Acceder al Coliseo de Roma se ha convertido desde principios de año en una misión de máxima exigencia que roza lo imposible para el turista de a pie.
El uso masivo de ‘bots’ y sofisticadas técnicas de bloqueo por parte de agencias no acreditadas han dejado la web oficial prácticamente desierta, obligando a miles de visitantes a conformarse con contemplar el Anfiteatro Flavio desde el exterior.
La Asociación Nacional de Guías Turísticos Habilitados (AGTA) denuncia que no se trata solo de una demanda récord, sino de un sistema de acaparamiento digital que supera cualquier capacidad de compra humana.
«La página web del Coliseo no puede ser como la de un pequeño sitio cualquiera, debe ser un sitio absolutamente superblindado, organizado de manera perfecta» explica a EFE su presidenta, Isabella Ruggiero.






