La Casa de los Grifos, joya del siglo I a. C. siempre cerrada al público, se abre por primera vez, pero sin entrar en ella: un guía desciende con una cámara y la muestra en una pantalla en el exterior

Roma tiene muchas maravillas, pero algunas por desgracia no se pueden ver. Lugares en los que después de dos mil años sigue sin entrar nadie, salvo contados arqueólogos y estudiosos, pues es imposible abrirlos al público porque la misma visita los destruiría. Son entornos frágiles donde apenas pueden entrar do...

s o tres personas simultáneamente. Uno de ellos es la Casa de los Grifos, situada en la colina del Palatino, junto al Foro. Es una villa subterránea, llena de frescos y mosaicos, del siglo I a. C., aunque algunas partes son del II. Fue descubierta en 1912, pero siempre ha estado cerrada al público. Hasta que, con ayuda de la tecnología, a los responsables del parque arqueológico se les ha ocurrido una idea para que al menos se pueda ver: un guía desciende con una cámara colocada sobre su cabeza en un casco y va mostrando el lugar a los visitantes, que en el exterior siguen la retransmisión en directo en una gran pantalla.

“Es el único modo, y así todos pueden disfrutarlo. Para empezar la escalera de acceso, que es la original del edificio, es muy empinada, no cumple las medidas de seguridad, y dentro los ambientes son estrechos y muy delicados, no hay aireación. Se dañarían los frescos y también los mosaicos del suelo con el paso de las personas”, explica en conversación con este periódico Paola Quaranta, la responsable arqueológica del Parque Arqueológico Coliseo, Foro y Palatino.