La nueva medida, que cobra 2 euros para visitar de cerca el monumento, atrae a 5.000 visitantes en su primer día en funcionamiento
Mientras la Ciudad Eterna se despereza y sus calles comienzan a llenarse a un ritmo frenético, va tomando forma una nueva rutina turística en la Fontana di Trevi, una de las atracciones más concurridas y populares de Roma. Ya no basta con llegar y abrirse paso entre la multitud para contemplar el icónico monumento y lanzar la moneda al agua. A partir de ahora, quienes quieran cumplir con el ritual y sacarse una foto de cerca con las imponentes esculturas de fondo deberán hacer cola y pagar una entrada de dos euros. Desde el 2 de febrero, la tradición de lanzar la moneda al agua —que, según la leyenda, asegura el regreso a Roma— se vive con tique en mano. Ver la fuente desde la plaza es gratis, pero para bajar a la escalinata y acercarse al perímetro del estanque, donde se realiza el famoso ritual, hay que pasar antes por caja.
La cola arranca en el lateral derecho de la fuente, en Via della Stamperia. Bajo una pequeña carpa blanca que hace las veces de taquilla, trabajadores con chalecos azules en los que se lee “Fontana di Trevi” venden entradas, validan las compradas online y entregan pases gratuitos a los residentes, exentos de pago. Los visitantes avanzan después en fila hasta la escalinata, donde otros empleados escanean los códigos QR y dan acceso al foso.













