El fallo, que impide a los Estados rediseñar distritos con criterios raciales, abre la puerta a que los republicanos recuperen circunscripciones de mayoría negra del sur del país

El Supremo de Estados Unidos desactivó este miércoles una parte esencial de la Ley del Derecho al Voto de 1965, una de las grandes conquistas de la era de los derechos civiles. En una votación (6-3) en la que el bloque conservador hizo valer su supermayoría, el tribunal dio la razón a los demandantes contra el Estado de Luisiana por haber creado un segundo distrito de mayoría negra. Para ello, sus legisladores se ampararon en la sección segunda de la norma, que quedó cercenada con el fallo del alto tribunal.

La decisión abre la puerta a que los republicanos se apresuren a rediseñar distritos electorales en poder de sus rivales, especialmente en el sur del país. Son los que aquí se conocen como de “mayoría minoritaria”, al tratarse de circunscripciones en las que un grupo minoritario en la composición demográfica del conjunto del país, por ejemplo, los afroamericanos, representa más del 50% de la población.

La sentencia, de enorme trascendencia en el largo plazo dado que cambia las reglas electorales que han imperado en Estados Unidos durante las últimas seis décadas, amenaza con tener consecuencias también en las elecciones del próximo mes de noviembre, en las que el partido de Donald Trump se juega la mayoría de una o de las dos Cámaras, y el presidente de Estados Unidos, la efectividad de la segunda parte de su mandato y quién sabe si también ser sometido a su tercer impeachment (juicio político).