Ante las reticencias de los coleccionistas estadounidenses debido a los altos precios de Basilea y la escasa oferta cultural, París compite por ser la gran sede de la franquicia Art Basel

Basilea (Suiza) es la ciudad de los precios imposibles. El principal acontecimiento es su mítica feria de arte. Hubo años en que los aviones privados casi ni cabían en el aeropuerto y en los pasillos era sencillo cruzarse con Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Angelina Jolie,

ra/2010/02/16/actualidad/1266318000_1266324290.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2010/02/16/actualidad/1266318000_1266324290.html" data-link-track-dtm="">Jon Landau —quien atesora una extraordinaria colección de escultura renacentista y es el representante de Bruce Springsteen— o el músico Eric Clapton, con presupuesto millonario suficiente para comprar obras del pintor alemán Gerhard Richter. Esto fue hace tiempo. Los estadounidenses han desaparecido. El año pasado no se permitió la entrada en el país a algunos coleccionistas de América Latina. Y el omnipresente artista chino Ai Weiwei fue repatriado a Alemania. El país se enroca.

Pese a todo, el mercado del arte, acorde con el trabajo The Art Basel and UBS Art Market Report 2026, de Clare McAndrew, economista especializada en este sector, generó en 2025 unos 59.600 millones de dólares. Al cambio actual, 51.500 millones de euros. Un crecimiento interanual del 4% y el final a una racha de dos años seguidos de contracción. Aunque diríase que todo sigue igual. Estados Unidos es el mayor mercado (44%), y le siguen el Reino Unido (18%) y China (14%, e incluye Hong Kong, que tiene un ámbito de subastas y galerías más desarrollado). España apenas supone el 1%. “Resulta evidente que los conflictos geopolíticos tensionan el contexto. Sin embargo, en este entorno, el arte contemporáneo se convierte en una herramienta para comprender la complejidad del presente. Quizá por esta razón, aunque el mercado ha perdido parte del impulso de periodos anteriores, hemos percibido cierta mejora: los coleccionistas no compran solo por el valor financiero, sino también por el sentido, la reflexión y la perspectiva que puede ofrecer”, subraya la galerista berlinesa Esther Schipper.