La nueva Fundación Cartier o la feria Art Basel Paris consagran el auge de la iniciativa privada en la capital francesa. Un dinamismo que revitaliza el sector, pero que amenaza el papel de lo público

Algo se mueve en el sector cultural en París, que resucita como capital artística gracias a una nueva preeminencia de la iniciativa privada. Durante los últimos meses, el ecosistema de la ciudad ha entrado en una nueva fase, sin duda más vibrante que en las últimas décadas. Pero también más orientada al arte como una forma de lujo, cada vez más lejos del modelo público que solía ser hegemónico en la capital francesa. ...

Lo demuestran varios hitos registrados en los últimos meses. Para empezar, los resultados millonarios de la feria Art Basel Paris, sucursal de la que se celebra cada mes de junio en Suiza, donde solo en las primeras cuatro horas se vendieron obras por valor de 90 millones de euros. Después, la inauguración de la nueva sede de la Fundación Cartier frente al Louvre, en un antiguo centro comercial de anticuarios transformado por Jean Nouvel. En torno a esos dos nuevos polos, se dibuja un nuevo París artístico, más espectacular e internacional. Pero, para las voces críticas, también más expuesto a una conversión de la cultura en mero activo financiero.