El título de campeón del mundo de cross provocó tanto impacto como el accidente que sufrió después: un documental cuenta ahora su historia
A punto de cumplir 61 años, Pere Casacuberta ha regresado a Nueva York. Visita Manhattan y una ardilla alegra su paseo por el Central Park. Igual que cuando estuvo en 1984. Ya mayor, ahora con un teléfono móvil en mano, repite la rutina de aquel juvenil que cruzó el charco por vez primera en su vi...
da con la ilusión de pisar la meta que más le fascinaba de América. Aunque echa de menos las Torres Gemelas, el viaje resulta tan emocionante como entonces, porque ya tenía dicho y era sabido desde hace años que nada le gustaría más que volver a Nueva York.
Habla siempre de la ciudad, como si el título de campeón del mundo de cross que allí logró camino de los 19 años hubiera sido una consecuencia del viaje de un payés con afición a correr convertido en ciudadano soñador y no de la excelente carrera de un juvenil que se dio a conocer como el keniata blanco, el único todavía capaz de derrotar a los atletas de África. Volver al punto de partida ha sido decisivo para la realización del documental Pere Casacuberta, esprint trencat, coproducido por El 9 Nou, la Xarxa, RTVE y 3Cat y dirigido por Martí Roviró y Jordi Morató.






