En un mercado en crisis, gana peso el arrendamiento flexible en España, sobre todo en Madrid, una fórmula que incluye servicios al inquilino
El capital ha encontrado una nueva oportunidad de negocio en el alquiler flexible y temporal en España, un segmento en el que ya ha invertido más de 3.500 millones de euros desde 2020, según los datos de CBRE. Y tiene cuerda para más: “Hay un elevado interés inversor, con más de 4.000 millones de euros disponibles que podrían traducirse en hasta 8.000 millones de inversión total en los próximos siete años”, dice Stefano Somoggi, director de Flex Living en la consultora....
El interés se explica, en buena medida, por la escasez de oferta del mercado del alquiler, donde no hay pisos para todos ni mucho menos para todas las necesidades, lo que ha impulsado un mercado alternativo: inversores institucionales, family offices y promotores inmobiliarios se están volcando en el arrendamiento de corta y media estancia, un segmento más caro de operar que el alquiler clásico, aunque proporciona retornos mayores y permite invertir grandes volúmenes en un único activo y aprovechar suelos terciarios, más baratos que los residenciales.
Gigantes como BlackRock, JP Morgan o el Banco Santander ya han entrado en este formato, que en la jerga profesional se denomina flex living. El anglicismo define edificios con nuevas soluciones habitacionales (habitaciones, estudios…), gestionadas de forma profesional y con servicios incluidos, dirigidas a personas que necesitan vivir en una ciudad durante un tiempo limitado sin asumir los compromisos del alquiler tradicional. “Es el resultado de la revolución del mercado tradicional de alquiler hacia el concepto hotelero donde el periodo de estancia es flexible, existe un precio fijo y desaparece la preocupación por suministros y mantenimiento”, resume Antonio de la Fuente, director general de Living en Colliers. Las estancias pueden ser por días, semanas o meses, aunque la duración media se sitúa entre seis y nueve meses.






