La captura de felinos, que ha generado alarma social en Cabañas de Yepes, es un comportamiento natural del animal para evitar competencia en su territorio
Encima de un muro, a la sombra de una higuera, dando una vuelta con tranquilidad por las calles… Veneno, un lince ibérico, se ha convertido en un inesperado vecino más de Cabañas de Yepes, un pequeño municipio toledano de 316 habitantes. Desde hace un mes, entra en el pueblo casi a diario. Llega desde el valle cercano en el que vive y sigue una ruta que parece haber aprendido hasta que atraviesa el pueblo, sin inmutarse ante la presencia humana. Como si lo hubieran domesticado.
Todos lo conocen, también su afición por capturar gatos de la colonia felina del municipio ―controlada por una asociación―, lo que le ha catapultado a la fama en las redes sociales y ha generado alarma social. Un comportamiento que responde a su ecología: el felino actúa como en la naturaleza, donde controla a mamíferos de tamaño pequeño y mediano, para evitar la competencia en su territorio. Los técnicos de la Junta de Castilla-La Mancha del programa del lince no tienen constancia de que Veneno se coma a los gatos, algo que no sería habitual, y tampoco han recuperado ningún cadáver, pero no dudan de la veracidad de las imágenes que muestran cómo los captura.






