La Junta de Andalucía no consigue capturar al ejemplar y las causas de estas inusuales transformaciones continúan siendo un enigma

A primeros de octubre del año pasado, el fotógrafo de naturaleza Ángel Hidalgo captó unas insólitas imágenes de un lince ibérico completamente blanco en una zona de monte de Jaén. El ejemplar, una hembra llamada Satureja nacida en 2021, había perdido la característica coloración de la especie, entre pardos y anaranj...

ados, para adquirir una apariencia casi espectral. Solo le quedaban las manchas negras ―el DNI que permite identificar a cada ejemplar―, aunque cuando nació era completamente normal.

Ahora, seis meses después, nuevas fotografías tomadas por Hidalgo revelan que Satureja está recuperando progresivamente sus tonos naturales, como si se tratara de un camaleón felino. En las imágenes aparece acompañada por uno de sus cachorros del año pasado que presenta una coloración normal. La escena confirma su buen estado de salud, aunque no logra despejar el misterio del pelaje blanco.

Hidalgo, especialista en observación y rastreo del lince además de fotógrafo, dejó de seguir a Satureja a pie durante la época de celo ―diciembre y enero― para no molestar. “Entre los hábitos nocturnos de la especie y los días tan cortos de invierno, mi presencia sumaba muy poco y podía estorbar mucho” explica. Pero no la dejó completamente sola, las cámaras de fototrampeo ―“mis ojos cuando no estoy en el campo”, describe― le confirmaron que estuvo activa durante la época de celo y sin ningún problema.