Los científicos piden más investigación para conocer el papel de factores ambientales como la exposición a productos químicos en estas anomalías

El camaleón, el pulpo, la sepia o la liebre americana cambian su coloración de forma natural, pero la aparición de un lince ibérico de color blanco en los montes jiennenses es sorprendente, incluso increíble. Es una hembra, conocida como Satureja, que ha perdido su coloración natural, esos tonos pardos y anaranjados tan ca...

racterísticos de la especie. Mantiene, sin embargo, las manchas negras, propias de cada lince: un DNI natural que conservan toda la vida y que permite diferenciar a un individuo de otro.

Nadie sabe la razón de este llamativo cambio de pelaje, que ya se había detectado en otro ejemplar anteriormente. Javier Salcedo, coordinador del programa de reintroducción del lince ibérico en Andalucía, plantea que se trate de una despigmentación temporal por factores externos ―ambientales o estrés―, lo que dejaría a un lado las mutaciones genéticas que provocan albinismo o leucismo.

Tienen como ejemplo el caso de otra hembra, que podría estar emparentada con esta, a la que le sucedió lo mismo y al cabo de un tiempo recuperó sus tonalidades naturales. La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía remite, sin embargo, a la investigación en marcha.