Las sociedades de cazadores de Cataluña se movilizan para intentar frenar la peste porcina

Amor Giménez tiene 28 años y vive en Palau-Solità i Plegamans (Barcelona). Trabaja en un laboratorio y, desde hace una década (justo cuando cumplió los 18), utiliza su tiempo libre -y mucho dinero- para cargar con su rifle y cazar en los campos catalanes. Es tal su afición por este estilo de vida cinegético, creado alrededor de la práctica de ma...

tar animales, que en las vitrinas de su casa acumula medallas y trofeos que acreditan su puntería, su pulso imperturbable y su capacidad para dar en el blanco a fauna salvaje. Amor es un miembro activo de la Federación Catalana de Caza y se ha convertido, junto con el resto de compañeros con la misma afición, en una pieza clave para luchar contra el brote de Peste Porcina Africana (PPA) que castiga la zona de Collserola. Decenas de cazadores, han pasado de poseer una afición condenada por la sociedad, a ser básica su ayuda -desinteresada- para combatir la plaga de PPA que castiga Barcelona y que, semana a semana, contagia a animales

Palau-Solità i Plegamans se encuentra dentro de la zona de riesgo del contagio, aunque no hay limitaciones de acceso al medio natural. No se ha detectado ningún caso de peste porcina en este municipio que se encuentra a 20 kilómetros del origen del foco. Aun así, las directrices son claras. El objetivo en noviembre era matar entre 8.000 y 10.000 jabalíes que se calculaba que había dentro del radio de 20 kilómetros que rodea Cerdanyola del Vallès (Barcelona) donde se localizó el primer cadáver infectado. No debía quedar ninguno en esa zona y solo se ha acabado con 4.925 (cifras de esta semana). En toda Catalunya se estima que viven entre 125.000 ejemplares en invierno y hasta 180.000 tras la época de cría. El objetivo del Govern es reducirlos a la mitad. Desde el 1 de enero se ha acabado con 26.587 animales.