Las autonomías activan medidas para reducir el número de ejemplares, pese a las quejas de los ecologistas: “El control no tiene por qué hacerse a tiros”

Frente a la amenaza de la peste porcina africana (PPA), y el brote detectado a finales de noviembre en Cataluña, millones de euros provenientes de los presupuestos públicos para premiar a cazadores por abatir jabalíes. Así consta en información pública de los gobiernos catalán, aragonés y valenciano consultada por EL PAÍS, y que refleja que en ese objetivo se invertirán más de cuatro mil...

lones de euros. No es la única estrategia para contener la expansión de la enfermedad por la vía de reducir la población de estos animales, considerados un vector potencial de contagio para las explotaciones porcinas. Se dan facilidades a los cazadores, al permitir, por ejemplo, el uso de visores térmicos. Y en regiones como Andalucía, Castilla León, Extremadura o La Rioja se han eliminado o flexibilizado los cupos de caza para esta especie, mientras que en Madrid la Consejería de Medioambiente ha fijado como objetivo la caza de 11.000 ejemplares durante esta temporada. Un plan de acción que ha desatado críticas de organizaciones ecologistas, que aseguran que la presión sobre el jabalí puede resultar contraproducente si no se abordan las causas estructurales del problema.