El partido ultra ha dado instrucciones a sus concejales de que voten contra las propuestas del PP si no acepta su órdago sobre inmigración
Vox cree haber hallado en la llamada “prioridad nacional” —la discriminación de los inmigrantes respecto a los españoles en el acceso a subvenciones y servicios públicos— un inesperado gancho electoral, una idea que cala fácilmente en amplios sectores de la población, sobre todo en los más humildes, además de incomodar a algunos barones del PP.
Tras haber conseguido meterla en los acuerdos de gobierno en Extremadura y Aragón para investir a los populares María Guardiola y Jorge Azcón, la cúpula de Vox ha decidido llevar la batalla a los parlamentos autonómicos y ayuntamientos en los que está presente y convertirla en eje de su campaña para las elecciones andaluzas del 15 de mayo. Su objetivo: obligar al PP a retratarse. O asume el discurso de Vox o lo confronta, alineándose con la izquierda.
Tras plantear el jueves una proposición no de ley en las Cortes Valencianas para que el PP reconozca expresamente la “prioridad nacional”, a pesar de que no figuraba en el pacto que permitió la investidura de Juan Francisco Pérez Llorca como presidente, este viernes ha presentado iniciativas similares en los parlamentos navarro y murciano. En este último ha condicionado su apoyo a la ley regional de vivienda a que la preferencia de los españoles se incorpore al proyecto.








