Rajoy ya se autopercibe como Rajoy, algo que se venía rumiando en su entorno desde hace años: “Empieza a comprender”

—¿Le llaman a usted El Barbas o El Asturiano?...

—Yo me llamo Mariano Rajoy, como todo el mundo sabe, y luego cada uno me llama como quiere. Por tanto, pregúntele a ellos.

Hubo algo conmovedor en ver a Mariano Rajoy pronunciando su propio nombre. Como si después de una larga travesía, el hombre hubiese llegado a su destino: él es Mariano Rajoy, del que todo el mundo habla, como todo el mundo sabe, y ya tiene conciencia de sí mismo. Un personaje construido por los medios que hasta a él le hacía gracia y siempre le sonaba un poco cuando lo veía en televisión. Podría decirse que Rajoy ya se autopercibe como Rajoy, algo que se venía rumiando en su entorno desde hace años: “Empieza a comprender”. La persona estaba llegando por fin al personaje, y no había mejor escenario que la Audiencia Nacional para dar una patada a la puerta y ponerse la máscara: “Yo soy Mariano Rajoy, como todo el mundo sabe”. Sólo podría mejorar ese inicio parafraseando a El club de la lucha: “La gente siempre me pregunta si conozco a Mariano Rajoy”.

El Maradona de Sorrentino en La juventud le dice a un niño que es zurdo. El niño abre mucho los ojos: “Todo el planeta sabe que eres zurdo”. Pues igual Rajoy. El mundo ya sabía quién eras tú, sólo faltabas tú.