El extesorero del PP acude a a declarar en la causa que investiga una presunto espionaje liderado por el Ministerio del Interior de Mariano Rajoy
Luis Bárcenas está mejor que hace 13 años (y tiene 69). Su físico y su pelo —qué pelo–, un tanto de gánster de película americana, blanco, engominado, hacia atrás, como Alessandro Lequio o Mario Conde, muy del madrileño barrio de Salamanca. Un cabello, en fin, que es el reflejo de una época en España, y que apenas ha perdido volumen. Tampoco la época. ...
Sube las escaleras de la Audiencia Nacional enfundado en un traje gris, camisa blanca, pañuelo a juego, corbata negra y una botella de agua mineral de plástico —a ciertas edades se aconseja siempre por la vejiga, más aún con estos calores veraniegos de abril— y se dirige hacia el baño. Minutos después, vuelve a entrar. A mitad de su declaración se lo ha pedido un par de veces más a la jueza:
—Señoría, ¿unos minutos para ir al baño?
—Uy, fantástico.






