El expresidente testifica en la vista oral tras negar su implicación en la trama: “No di ninguna instrucción sobre algo que no conocía”

El exdiputado popular y abogado Jorge Trías, pieza clave para que salieran a la luz los llamados papeles de Bárcenas (esa “libretita” que tanto traía de cabeza a ...

María Dolores de Cospedal), solía recordar una frase que le dijo Mariano Rajoy para resumir su visión sobre la política. “Mira, Jorge”, le espetó el entonces presidente del PP: “La política es como un junco, cuando viene el ciclón hay que inclinarse, y cuando pasa, vuelves otra vez a tu lugar habitual”. Una metáfora que Rajoy, jefe del Gobierno durante la operación de espionaje activada en 2013 en el seno del Ministerio del Interior contra Luis Bárcenas, vuelve a practicar desde que comenzase el juicio sobre el caso Kitchen a principios de abril. Después de que su partido lo exhibiese hasta el mes pasado, cuando se sumó a la campaña de las elecciones de Castilla y León, el antiguo líder conservador se ha inclinado ahora para dejar pasar la tormenta que supone la vista oral. Sin embargo, este jueves tendrá que asomar la cabeza: está citado a declarar como testigo.

El expresidente del Ejecutivo, que siempre ha negado su implicación en Kitchen, aterriza en un proceso que quedó marcado esta semana por la declaración de Bárcenas. El exresponsable de finanzas del PP desbordó los límites impuestos al juicio y, frente a la tesis de que la trama se gestó exclusivamente en Interior, apuntó contra los antiguos dirigentes orgánicos de su formación. “Esta operación se inicia por los responsables del partido y luego tiene un traslado al Ministerio del Interior, si eso se acredita. Pero empieza en el partido”, sentenció, en clara referencia a la dirección que encabezaba Rajoy, y con la que trata de marcar distancias la cúpula de Alberto Núñez Feijóo.