Las ministras de Clima de Colombia y Países Bajos, coorganizadoras de la conferencia de Santa Marta, instan a aprovechar la oportunidad histórica para acelerar la transición energética
La ciencia es clara: el mundo debe transitar más allá de los combustibles fósiles. Sin embargo, la economía global y la matriz energética de la mayoría de los países siguen dependiendo profundamente de ellos. Alrededor del 75% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero provienen del sistema energético, principalmente del carbón, el petróleo y el gas, que aún representan casi el 80% del consumo energético mundial. Por lo tanto, la pregunta ya no es si esta transición es necesaria, sino cómo nos preparamos a nivel local y global para dar este salto.
Más allá de las consecuencias para el clima, el conflicto en escalada en Medio Oriente muestra de manera dolorosa los impactos de la dependencia mundial de los combustibles fósiles. El aumento de los precios de estos combustibles, los efectos en cadena en los mercados alimentarios debido a los fertilizantes y el creciente riesgo de escasez de suministro están afectando las economías y presionando la estabilidad social. La buena noticia es que tenemos una alternativa clara.









