Numerosos informes alertan sobre el avance del autoritarismo, pero la derrota de Viktor Orbán demuestra que el proceso no es irreversible

Las democracias retroceden, el autoritarismo avanza año tras año, y la tendencia se intensifica en una época dominada por dictaduras que, como la de China, exhiben como atractivo su gestión y poderío económico, estados autocráticos como Rusia que invaden y bombardean a un vecino sin respetar la legalidad, o unos Estados Unidos dedicados, con el presidente Donald Trump, a socavar algunos de los pilares de su propio estado de derecho y las normas internacionales.

nistia-internacional-constata-el-avance-del-autoritarismo-en-el-mundo.html" data-link-track-dtm="">El último informe de la organización no gubernamental Amnistía Internacional, publicado este martes, retrata gráficamente un mundo de “depredadores voraces, de saqueadores brutales a la caza de trofeos injustos”. Pero la “recesión democrática”, término acuñado por el profesor Larry Diamond, no es una fatalidad, como demuestran las recientes elecciones en Hungría, donde el máximo exponente de la democracia iliberal —una forma de democracia degradada y de baja calidad— ha perdido el poder tras una derrota severa en las urnas.