Las acusaciones sostienen que Manuel Reija y su hermano se aprovecharon de la posición de su familia en el negocio de las apuestas y de la “laxitud” de Loterías del Estado
El juicio contra dos miembros de la familia que controla el negocio de loterías en A Coruña desde hace 80 años llega a su recta final. Tras el desfile de testigos y la declaración de los acusados, la fiscal mantiene su petición de penas de seis años de cárcel para cada uno de los dos hermanos Reija por urdir un supuesto plan para quedarse con el boleto de Primitiva de un cliente y cobrar el premio de 4,7 millones. El ministerio público considera que Manuel, el lotero, ocultó en 2012 a un cliente la fortuna que había ganado en un “acto de avaricia” y con “la frialdad más malévola”. Y que Miguel, aún hoy delegado de Loterías del Estado en A Coruña, un puesto que ocuparon su abuelo y su padre, “disfrazó el origen ilícito” del boleto “como un hallazgo” y dificultó la búsqueda de su verdadero dueño para que el dinero fuera al bolsillo de su hermano Manuel.
La Fiscalía imputa a Manuel Reija un delito de estafa o de apropiación indebida. Sobre Miguel retira la acusación de encubrimiento porque la considera prescrita y mantiene la de blanqueo de capitales. Considera que el delegado de Loterías en A Coruña se valió de su cargo y de sus relaciones con los directivos de la Sociedad de Loterías y Apuestas del Estado (Selae), organismo dependiente del Ministerio de Hacienda, para “enmascarar la ilicitud” que había cometido su hermano lotero y “allanarle el camino” a los 4,7 millones. Ambos, por llevar décadas vinculados al negocio, conocían “perfectamente la laxitud del control” de la Selae, su funcionamiento y sus tiempos, sostienen las acusaciones.






