El juicio a un lotero de A Coruña acusado de engañar a un cliente deja al descubierto grietas en el sistema de apuestas
La Audiencia Provincial de A Coruña juzga estos días el caso de quien podría ser el afortunado con menos suerte del mundo. Se trata de un vecino del barrio coruñés de Monte Alto que selló en 2012 una Primitiva bendecida con 4,5 millones y nunca lo supo. Murió apenas dos años después de que aquel boleto se quedase en la administración de loterías del centro de la ciudad a la que acudió p...
ara comprobar si le había tocado algo. El tribunal deberá decidir si condena al lotero de ese establecimiento, Manuel Reija, por estafar a su cliente y apropiarse del resguardo para luego cobrar el premio. Con él se sienta en el banquillo su hermano Miguel, acusado de ayudarlo en el engaño aprovechando su cargo de delegado de Loterías del Estado en A Coruña y las brechas de un sistema que él conocía bien.
Las declaraciones de los testigos en las cuatro sesiones del juicio que se han celebrado hasta ahora han dejado al descubierto grietas en el funcionamiento del operador de apuestas por las que, según la Fiscalía, los dos acusados intentaron colar el premio del boleto sustraído. La operativa de la Sociedad de Loterías y Apuestas del Estado (Selae) no es pública al 100%. Manuel y Miguel Reija, para quienes se piden hasta seis años de cárcel, forman parte de la familia que controló durante décadas la logística de los sorteos de la Lotería en A Coruña a través de un contrato mercantil con la entidad dependiente del Ministerio de Hacienda. Lo que empezó como un extravío y acabó como un presunto robo cogió además a la Selae sin protocolos internos ni competencias claras para buscar al desdichado vecino de Monte Alto que fue multimillonario y jamás se enteró.






