El servicio municipal Bicimad alcanza cifras récord de estaciones y desplazamientos, pero expertos y usuarios denuncian que la red urbana no ofrece suficiente protección, coherencia y conectividad

El sistema de alquiler de bicicletas eléctricas públicas de Madrid, más conocido como Bicimad, ha cumplido tres años desde su renovación con 635 estaciones operativas y 7.795 bicicletas disponibles. “Es una historia de éxito de este equipo de Gobierno. Cuando entramos había tres millones de usuarios y ahora hay 13,7″, presumía en marzo el alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida. Tras varias ampliaciones, en mayo la red

ra-20-nuevas-estaciones-de-bicimad-en-seis-distritos-de-la-periferia.html" data-link-track-dtm="">alcanzará las 653 estaciones y una flota de 8.015 bicicletas. El Ayuntamiento insiste en que la movilidad ciclista se afianza, incluso más allá del sistema público: el total de viajes en bicicleta, incluyendo las de titularidad privada, habría pasado, según sus datos, de 24,7 millones en 2023 a 49,2 en 2025. Son cifras que chocan con los datos públicos y con la percepción de expertos y usuarios. David Lois, profesor de Psicología Social en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y miembro del Centro de Investigación del Transporte, invita a poner el foco en la calidad, la seguridad y la conectividad de la red protegida, aspectos en los que la capital, a su juicio, suspende.