Diez millones de personas más se beneficiaron de proyectos financiados por la cooperación española en países del Sur Global en un momento en que la ayuda al desarrollo global registra retrocesos récord
“España está remando a contracorriente”. La frase se repite varias veces en la entrevista con Nacho Esteve, portavoz de la Coordinadora de ONG de España. El termómetro de la solidaridad publicado esta semana por esta entidad que aglutina a todas las organizaciones de desarrollo del país corrobora sus palabras: el volumen de financiación al desarrollo aumenta y el número de personas a las que llega esa ayuda creció en un 20% en dos años. “Nuestro país defiende la cooperación internacional en un entorno mundial claramente adverso”, zanja Esteve.
Todo eso en un tiempo de recortes mundiales en solidaridad, decididos por Estados Unidos y países europeos como Reino Unido, Alemania o Francia, que ya están teniendo efectos nefastos en la salud o la educación en el Sur Global.
La semana pasada, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) informó de que la ayuda oficial al desarrollo registró un retroceso récord en 2025: un 23,1% con respecto al año anterior, teniendo en cuenta los datos de los 34 países que analiza. En 2024, ya había retrocedido un 7,1%. Es decir, en dos años el volumen de la cooperación de los principales países donantes del mundo ha retrocecido más de un 30%. Paralelamente, en España, la cooperación española aumentó un 12% en 2024 y un 13% en 2025.






