La céntrica zona organiza patrullas vecinales para evitar la proliferación de puntos de venta, tras 30 años de calma: “Ahora es peor, son más agresivos”
Un grupo heterogéneo de unos 30 vecinos se arremolina inquieto en torno a un edificio del final de la calle Santo Domingo, en el céntrico barrio de Santa María de Cádiz. Pasan de las diez de la noche de un día laborable y la cuadrilla de señoras, gaditanos de mediana edad y chavales mira expectante a...
l balcón del segundo piso. Sonia Novoa, una vecina que asegura ansiosa vivir con miedo a los inquilinos de un punto de drogas cercano, se asoma: “Estoy bien”. Los congregados respiran aliviados, la despiden y continúan su patrulla. Calle abajo, más de cinco lonas penden de balcón a balcón. “La droga destruye, el barrio construye”, “niños jugando sin gente comprando”, “menos menudeo, más menudo”, rezan. “Somos el barrio, aquí no hay nombres. Somos gente humilde que quiere seguridad, no a nadie vendiendo droga. Esto es peor que lo de los años 90 porque ahora son más agresivos”, denuncia una vecina de 60 años que hace de improvisada portavoz anónima. La ronda continúa, la noche será larga, hasta el filo del alba.
El barrio de Santa María —cuna histórica gaditana del flamenco, escenario casi superado de infravivienda y pobreza— ha decidido organizarse para frenar el regreso de la droga a sus calles, esa misma que convirtió esos pintorescos rincones en un escenario hostil, en los años 80 y 90 del siglo pasado. “Estamos mal, hemos callado mucho tiempo, pero ya debemos tener unos 14 o 15 puntos de droga”, estima la portavoz de la patrulla de esta noche. Todo ha ocurrido tan rápido que ha pillado al resto de la ciudad y a las Administraciones con el paso cambiado. El pasado sábado 11 de abril, Isa, otra vecina del barrio, publicó en su muro de Facebook la arenga a movilizarse. Un día después, arrancó la primera patrulla vecinal, que desde entonces, recorre los puntos calientes del barrio “de forma pacífica”, como remarca la portavoz. Este viernes, una multitudinaria manifestación con centenares de personas se manifestaron por las calles de Santa María para gritar “no a la droga”, en un clamor al que se sumó su asociación de vecinos, agrupaciones de Carnaval y todas las cofradías del barrio.






