La Fiscalía y ayuntamientos como los de Chiclana y Jerez alertan de un nuevo incremento de promotoras piratas en la que ya es la provincia más tensionada de Andalucía

Susana Sánchez, concejala de Medio Rural de Jerez, lleva días especialmente jaleados. Llegan las primeras lluvias de otoño y a su delegación le toca revisar el buen estado del cauce de los arroyos. Fue así como descubrió que alguien había levantado una valla invadiendo la rivera del que discurre por el área rural de La Zarandilla, uno de los 21 asentamientos que salpican el suelo rústico del enorme término municipal jerezano. “A la semana volví y ya había plantadas cinco casas prefabricadas”, reconoce la edil, entre la frustrac...

ión y la sorpresa. El fenómeno de las viviendas ilegales, que caldeó la costa gaditana durante décadas hasta convertir a la provincia en el punto más tensionado de Andalucía, ha regresado con fuerza y renovado. Ya no distingue mar o interior, es capaz de parcelar con velocidad y se oculta bajo el paraguas de promociones pirata.

“No paramos de actuar”, apunta la concejala de Urbanismo de Jerez, Belén de la Cuadra. Tanto que su administración aprobó el pasado 31 de julio un plan específico para el seguimiento del desarrollo urbanístico del suelo rústico del municipio, que ha supuesto la contratación de cuatro trabajadores que están destinados específicamente a esa tarea. El consistorio ha tomado la drástica decisión tras descubrir por vistas satélites el desafuero constructivo ilegal que han experimentado algunas zonas de sus barriadas rurales, en el que es el término municipal más grande de la provincia de Cádiz (con 1.188 kilómetros cuadrados). En esas imágenes aéreas se advierten desarrollos de parcelas y caminos completos en el lapso que va de 2016 a 2023, muchas de ellas levantadas en zonas inundables. “Los fines de semana las hormigoneras no paran de funcionar. Están construyendo con impunidad”, denuncia Sánchez, indignada.