Casi cuatro décadas después, la leyenda de la Real Sociedad revive su último partido como ‘txuri urdin’, marcado por el sufrimiento, la despedida y una tanda de penaltis inolvidable
Hay recuerdos que no se borran por más que pasen los años. Permanecen intactos, como si el tiempo no hubiese pasado. Para Roberto López Ufarte (Fez, Marruecos; 67 años), la final de la Copa del Rey del 27 de junio de 1987 sigue siendo uno de esos momentos suspendidos en la memoria. Aquel día, en La Romareda, la Real Sociedad derrotó al Atlético de Madrid en una agónica tanda de penaltis. Fue un título, sí, pero también una despedida. La suya....
Casi cuatro décadas después, el destino vuelve a cruzar a los mismos protagonistas en una final, esta vez en La Cartuja. López Ufarte estará allí, en la grada del estadio sevillano, como un aficionado más, con la perspectiva que dan los años y la experiencia de quien ya ha vivido algo así. Porque, como él mismo reconoce, no hay nada comparable: “Jugar una final siempre es bonito. Es lo mejor que te puede pasar en un equipo como la Real Sociedad, que no tiene muchas oportunidades de hacerlo”. En su reflexión hay una mezcla de orgullo y realismo, la conciencia de lo difícil que es para un club como la Real alcanzar este tipo de escenarios, incluso en un contexto en el que el nuevo formato de la competición parece abrir algo más el abanico de oportunidades. Aun así, insiste, levantar un título seguiría siendo algo “tremendamente bonito”.








