La guerra de Irán impulsa la industria hotelera española y la firma estadounidense del private equity Blackstone ha tomado buena nota de ello. La gestora de Nueva York, dueña de Hotel Investment Partners (HIP) desde 2017, quiere hacer caja vendiendo este gigante inmobiliario al mayor precio posible. Después de estar negociando su transacción directa, ahora la Bolsa se erige en una alternativa más atractiva para afrontar en otoño, avanzan fuentes del sector financiero, lo que puede suponer una de las mayores ofertas públicas de venta (OPV) de los últimos años.Tal como avanzó CincoDías el pasado año, Blackstone quería desprenderse de esta empresa y ha estado negociando con el fondo soberano de Singapur GIC -que entró en el capital en 2024 con un 35%- la adquisición del 65% restante. Pero esas conversaciones se han enfriado, indican las fuentes consultadas. Citi y Morgan Stanley ya trabajan para sacar a Bolsa la compañía en el segundo semestre, de acuerdo con fuentes financieras. La tasación preliminar supera los 6.000 millones de euros.HIP sigue el mismo camino que Cirsa, otra de las grandes inversiones de Blackstone en España, que se estrenó en Bolsa el verano pasado con un valor de 2.500 millones. El objetivo ahora es más ambicioso. La evolución en Bolsa de los comparables del gigante hotelero es especialmente positiva. España se ha convertido en un refugio para el turismo mundial ante el conflicto en Oriente Próximo. El mejor ejemplo es Meliá. La cadena que preside Gabriel Escarrer Jaume cuenta con la mayoría de sus habitaciones en destinos de sol y playa en las costas de la península Ibérica y se dispara en Bolsa más de un 40% en 2026.Después de arduas negociaciones con uno de los fondos soberanos de Singapur, GIC, que compró su participación actual con una valoración del gigante hotelero en unos 4.000 millones en 2024, Blackstone ha decidido poner en marcha el plan B. Un directivo de banca de inversión destaca que el vehículo singapurense “se siente fuerte, con una gran capacidad de imponer el precio de compra”, pero la gestora con sede en Nueva York no está dispuesta a vender a precio de saldo, ya que está de salida de esta inversión y no tiene prisa por vender. Además, GIC -u otro comprador- tendría que afrontar un precio mayor que hace dos años, no solo por la mejora del negocio y el capex (inversiones en activos a largo plazo) introducido, sino también porque debería pagar una prima de control accionarial.Las fuentes financieras consultadas explican que ya ha arrancado el proceso de salida a Bolsa, si bien matizan que la puerta a que se produzca una venta directa no está cerrada. Es decir, que lo que se conoce como dual track en la jerga del mercado sigue vigente, pero la OPV es ahora mismo la opción favorita ante el estancamiento de una opción de venta completa al fondo asiático. Así, GIC, u otro comprador, todavía disponen de la capacidad de extender un cheque a Blackstone antes del estreno. Todavía queda mucho trabajo por hacer. Citi y Morgan Stanley serán los coordinadores globales de la operación, pero debe completarse el sindicato con más bancos de inversión y queda por fijarse el porcentaje del capital que se colocará entre inversores. El mayor problema para Blackstone en una OPV y no en una venta directa es que previsiblemente se quedaría como accionista mayoritario y tendría que ir vendiendo en porciones. Cómo es HIPEl fondo de Nueva York entró en Hotel Investment Partners (HIP), empresa barcelonesa fundada por Alejandro Hernández-Puértolas (actual consejero delegado) y varios socios, cuando la adquirió al Banco Sabadell en 2017. Un año después, Blackstone lanzó una opa por casi 2.000 millones por la socimi (sociedad cotizada de inversión en el mercado inmobiliario) Hispania, la que entonces era la mayor propietaria hotelera de España, y la integró en HIP.Desde entonces, HIP ha ido creciendo aún más, entrando también en otros mercados del sur de Europa, como Portugal, Italia y Grecia. En la actualidad, dispone de 22.000 habitaciones distribuidas en 69 hoteles, la mayor parte (95%) de costa. El 43% de esa cartera se encuentra en las Islas Canarias; el 20% en las Islas Baleares; el 19% en la península Ibérica; el 12% en Grecia; y el 7% en Italia, según recoge la propia firma en su web.HIP ha ido renovando en todos estos años su cartera inmobiliaria, para la que dispuso un programa de capex de alrededor de 750 millones. Entre los inquilinos de esta inmobiliaria se encuentran grandes marcas hoteleras como Hyatt, Barceló, Meliá, The Ritz-Carlton, Occidental, Dunas, AC o NH.Blackstone, a su vez, acaba de desinvertir en Fidere, otra de sus empresas inmobiliarias en España y dueña de 5.000 viviendas en alquiler, que ha vendido a Brookfield por 1.050 millones.Una de las grandes OPVLa valoración a la que aspira el gigante del private equity situaría a HIP como la empresa más valiosa que se estrena en la Bolsa española desde Puig, que debutó con una tasación de 14.000 millones en mayo de 2024. Las dudas están en la decepcionante evolución en el mercado de HBX, propietario de Hotelbeds, que se hunde un 40% desde su estreno en febrero del año pasado. Pero los expertos consultados indican que el negocio de esta plataforma es bien distinto. Se dedica a comprar camas de hoteles en todo el mundo y revenderlas a agencias de viaje, mientras que HIP se dedica a alquilar sus hoteles a las grandes marcas. HBX está controlada por el fondo de pensiones canadiense CPPIB y por la gestora británica de private equity Cinven, cada uno con un 28%. Blackstone sacó a Cirsa a Bolsa en julio del año pasado con un valor de 2.500 millones mediante una ampliación de capital de 400 millones y una venta de acciones por parte de su propietario de 50 millones de euros. Pero gracias a esa participación se ha pagado un dividendo de 130 millones de euros, y a finales de marzo vendió un 3,6% del capital por 78 millones de euros.En la ventana actual de salidas a Bolsa, la compañía de ingeniería TSK y la operadora Digi tienen programado debutar en la segunda semana de mayo, salvo que la guerra de Irán se complique. La teleco, valorada en unos 2.000 millones de euros, ampliará capital por entre 150 y 200 millones y se reserva la carta de que la matriz también venda acciones. El grupo asturiano controlado por la familia García Vallina, por su parte, se valora en unos 500 millones de euros y tiene el objetivo de captar 150 millones.