El gigante estadounidense del ‘private equity’ controla el 78,4% de la compañía de juego valorado en cerca de 2.000 millones. Podrá hacer caja a partir del lunes, una vez que haya expirado su compromiso de permanencia
El gigante del juego Cirsa debutó en la Bolsa española el pasado verano con una colocación por unos 450 millones de euros. Destinó la mayor parte de ese dinero a amortizar deuda –345 millones de euros–, pero su propietario, el gigante estadounidense del private equity Blackstone, también hizo caja por unos 53 millones. Y a partir del lunes 5 de enero, cuando concluirá su compromiso de permanencia en el capital (lock-up, en la jerga), tendrá vía libre para deshacerse de los 131,7 millones de acciones que mantiene en cartera y que están valorados en cerca de 2.000 millones de euros.
La evolución de los negocios de Cirsa durante los seis meses de su andadura en la Bolsa ha sido sobresaliente de acuerdo con los analistas. Duplicó su beneficio neto en los nueve primeros meses del año y mejoró sus previsiones para el conjunto del ejercicio. El pasado 25 de noviembre, el día de la puesta de largo de los resultados del tercer trimestre, estimó que sus ingresos en 2025 subirían entre un 8,1% y un 8,6%, hasta situarse entre los 2.325 y los 2.335 millones, cuando antes había fijado el crecimiento en una horquilla de entre el 6% y el 8,3%.






