Un estudio desarrolla cómo los vínculos negativos se asocian con mayores niveles de inflamación, depresión, ansiedad y carga de enfermedades crónicas

El protagonista de El aniversario (Anagrama), la premiada novela del escritor italiano Andrea Bajani, decide separarse de sus padres, cortar toda comunicación con ellos y poner tierra de por medio, para alejarse del malestar que le produce esta relación, marcada irremediablemente por el totalitarismo y la violencia persistente ―física y emocional― ejercidas por su progenitor. Sin pretenderlo, con ese distanciamiento que busca proteger su salud emocional, ese hombre adulto está comprando también papeletas para vivir más y mejor.

Eso, al menos, es lo que apuntan los resultados de un estudio reciente, publicado en la revista PNAS, que ha concluido que los vínculos negativos en la red social cercana de una persona (aquellos que te hacen la vida más difícil de forma habitual) están asociados con un envejecimiento biológico más rápido. En concreto, los autores de la investigación descubrieron que cada persona tóxica adicional se relacionaba con un ritmo de envejecimiento modestamente más acelerado y con aproximadamente nueve meses más de edad biológica, además de con mayores niveles de inflamación, depresión, ansiedad y carga de enfermedades crónicas.