El ourensano se impone en Barreiros al sprint en luna etapa en la que Iván Romeo se transforma en el mejor gregario
El ciclismo es apaisado, como el paisaje, como la olas del Cantábrico bruto a las que da velocidad —russsshhhhh, susurra la espuma— el dron televisivo cuando chocan contra la costa de la Mariña lucense como queriendo competir con el pelotón —riiiiiinnnnggggg, chirrían los frenos de disco—, que no es una serpiente, sino un mar en marejada en la última curva de la etapa, cuando ya ha saltado, incontenible, Carlos Canal, gallego de Xinzo de Limia, que gana su primera carrera como profesional junto a la playa agitada de Barreiros, y ya la marea crece y cubre los arenales que bordea la carrera desde Viveiro, Xove, Burela y Foz.
Corona Canal el trabajo de equipo, el Movistar de Iván Romeo que pinchó el martes en la contrarreloj porque a su rueda delantera le entró hambre y se comió una alcantarilla y que el miércoles, atravesando los bosques de eucaliptos hacia el mar, pasado el Alto de Noceda, acelera y rompe el pelotón, y lleva a todos con el gancho, y termina de prepararlo todo guay Nelson Oliveira, que lanza a Canal, primer gallego que gana la gran carrera gallega. La aceleración de los Movistar es fatal para Julius Johansen, el danés que ganó la contrarreloj, que se queda cortado y entrega el maillot amarillo a otro portugués, Rafael Reis.






