En un final de etapa de lo más agitado, el francés de Ineos supera al ‘sprint’ y por milímetros al belga
Dormitaban los barcos en armonía y sin sobresaltos en el puerto de Sant Feliu de Guíxols, olas suaves y sin picar que explicaban que la bravura, por un día, no correría de su parte, sino que se daría a escasos metros y sobre el asfalto como relató UAE agitando al pelotón en los últimos kilómetros; como explicó Vingegaard, siempre en las posiciones delanteras, capataz de la situación; com...
o reivindicó Evenepoel, que probó el órdago con un sprint de más de medio kilómetro; y como remató el francés Dorian Godon, de Ineos, que aguantó el tipo para después, con golpes de riñón y pedaladas de orgullo, pulmones incendiados y boca reseca, lograr imponerse por milímetros, al punto que se requirió de la foto finish para saber quién se pondría el primer laurel de la Volta a Catalunya.
Los primeros rayos de sol coincidieron con los fanáticos del ciclismo, un ramillete de personas ataviadas con maillots y bicicletas que llegaron hasta tres horas antes que los protagonistas, ávidos por verlos de cerca, también a sus herramientas y, por qué no, quizá de acumular otro botellín del equipo que fuera para la colección, todos en el escenario y punto de partida de la Volta, por quinta vez consecutiva en el pueblo costero de la Costa Brava. El gorgoteo de aficionados, en cualquier caso, no se detuvo y cuando ya asomaron la cabeza los autocares por la explanada habilitada por la organización, las gradas estaban repletas, también con muchos niños de escuelas que se arremolinaban alrededor de los ciclistas y animaban con ganas, felices, todo sea dicho, por saltarse unas horas de clase.






