Regresa a España la icónica pieza de la coreógrafa belga Anne Teresa de Keersmaeker, replicada por centenares de bailarinas profesionales o no profesionales y hasta copiada por Beyoncé

La coreografía Rosas danst Rosas es a la danza lo que puede ser Casablanca al cine o Billy Jean a la música pop: un clásico, algo histórico, un referente atemporal que ha marcado toda una forma de hacer en el escenario, con sus seguidores correspondientes e inagotables. Desde aquellos que la vieron en el estreno del 6 de mayo de 1983 en el Théâtre de la Balsamine en Bruselas, y no daban crédito por la propuesta tan distinta, abstracta y cotidiana, minismalista y repetitiva, has...

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La coreografía, firmada por la creadora belga Anne Teresa de Keersmaeker (Malinas, Bélgica, 65 años), toda una leyenda de la danza, que atiende a este periódico desde Bruselas por videollamada, se ha representado más de 500 veces hasta la fecha. Y permanece inmune a los estragos del tiempo, es decir, consigue eso tan difícil como es lucir actual y profunda, y seguir inspirando a coreógrafos top del momento, se reconozca abiertamente o no. “Puede que sea porque contiene algo auténtico de lo que realmente vivíamos en aquel momento de creatividad en los ochenta. Está muy cerca de la intimidad de los cuerpos, con algo poderoso entre la celebración y la batalla. También toda esa energía que emana de la extenuación, de la repetición propositiva”, explica pausada la creadora, incorporando silencios repletos de significado, como también ocurre en sus coreografías.