Señalan la falta de documentación y de estructura empresarial para llevar a cabo los trabajos supuestamente encargados al primogénito de Jordi Pujol
Operación por operación y casi factura a factura. Los dos inspectores de la Oficina Nacional de Investigación contra el Fraude de la Agencia Tributaria que contribuyeron a la instrucción judicial han realizado este martes un largo, pesado y, al final, tenso repaso al caso Pujol en una nueva jornada en la Audiencia Nacional. La perspectiva era la de si existió blanqueo de capitales y delito fiscal, dos de los delitos de que se acusa a
da-una-familia-y-diez-empresarios.html" data-link-track-dtm="">Jordi Pujol Ferrusola y a su exesposa Mercè Gironés como responsables básicamente de las tres principales empresas que surgen una y otra vez, en la causa. Imisa, Project Marketing y Active Translation fueron las sociedades a través de las que el primogénito del expresident Jordi Pujol llevó a cabo sus negocios y uno de los inspectores que actuaron como peritos cree que no tenían ni estructura —apenas “una secretaria a tiempo parcial”— ni se han hallado documentos que avalase la actividad por la que cobraron de distintas empresas.
“Casi sin soporte documental y en la mayoría de los casos, además de no haber contrato, no hay ningún tipo de documentación de las actuaciones realizadas, ni de hitos ni de informes de avance”, ha señalado solo empezar su declaración el inspector de Hacienda a preguntas del fiscal.






