El abogado trata de poner en evidencia que no hay pruebas para acreditar que los fondos de la familia en Andorra proceden de la corrupción

La defensa de Jordi Pujol ha puesto contra las cuerdas este jueves, en el juicio que se sigue en la Audiencia Nacional, al inspector de Policía que lideró la investigación contra la familia. El interrogatorio del abogado Cristóbal Martell ha evidenciado la falta de pruebas, en los informes del caso Pujol, que acrediten que la corrupción política está en el origen de la fortuna oculta por la familia, durante más de tres décadas, en Andorra. El inspector 89.140 había sostenido, la víspera, su convicción de que esos fondos opacos a Hacienda proceden de “hechos relacionados con la corrupción”. Este jueves, sin embargo, no ha podido aportar elementos que lo sostengan, más allá de afirmaciones genéricas.

El inspector, que había confesado al tribunal su “animadversión personal” hacia los Pujol, ha declarado como testigo por segundo día consecutivo, esta vez para responder a las preguntas de las defensas. Al inicio de la sesión, el hombre ha recogido un bolígrafo que había caído de la mesa de Martell. Pero ese gesto de cortesía no le ha servido para evitar un interrogatorio durísimo, inmisericorde, que lo ha vapuleado y ha permitido ver las lagunas de una investigación que no ahondó, ha admitido el testigo, en la supuesta ascendencia política de los Pujol y en el influjo que podían ejercer sobre cargos públicos. El abogado ha acabado acusando al policía de “buscar el delito antecedente [del blanqueo de capitales] a brochazos”.