Joan Anton Sánchez Carreté asegura, en su declaración como testigo en el juicio por el ‘caso Pujol’, que tenía documentación de Andorra en su despacho para presentar las declaraciones complementarias ante Hacienda
El juicio contra los Pujol por haber mantenido una fortuna oculta a Hacienda en Andorra durante más de tres décadas se ha retomado este lunes, en la Audiencia Nacional, con la declaración de un testigo privilegiado: Joan Anton Sánchez Carreté, el asesor fiscal de cabecera de la familia. Sánchez Carreté conoce todo lo relacionado con los impuestos de Jordi Pujol desde 1983, cuando ya era presidente de la Generalitat, y más tarde se ocupó también de revisar los ingresos y gastos de las empresas del hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola. El encargo de mayor relevancia llegó, sin embargo, en el verano de 2014: poco antes de que Pujol confesara su pecado, Sánchez Carreté se encargó de elaborar las declaraciones complementarias para que el dinero pudiera ser regularizado ante la Agencia Tributaria antes de que se abriera una causa penal.
El 25 de julio de 2014, Jordi Pujol afirmó en un comunicado que su familia había mantenido dinero en Andorra procedente, supuestamente, de un legado de su padre, Florenci Pujol. Aquella confesión fue el origen de una investigación que llega a su punto final, doce años más tarde, con el juicio que sienta en el banquillo al expresident y a sus siete hijos, además de diversos empresarios. La Fiscalía considera que el dinero no procede de ninguna deixa (legado), sino es fruto de la corrupción política durante los 23 años de presidencia de Pujol (1980-2003).






