Los hijos del ‘expresident’ evitan responder al fiscal en el juicio y se aferran a la tesis del legado del abuelo Florenci
Los hijos de Jordi Pujol han tratado de convencer al tribunal este miércoles, en sus declaraciones como acusados, de que la fortuna oculta por la familia en Andorra procede, en su totalidad, de un legado de su abuelo Florenci Pujol. Los siete hijos del expresident han coincidido en lo esencial de su relato...
: Florenci estaba preocupado por las turbulencias de la política española y, sobre todo, por cómo la pasión de su hijo por Cataluña podía acabar dañando el patrimonio familiar. De modo que decidió dejar una importante suma de dinero en el extranjero, opaca a Hacienda, como una especie de “fondo de resistencia”, en palabras de Oriol Pujol, el primero de los cinco que han declarado este miércoles en la Audiencia Nacional. Todos ellos, por cierto, han evitado enfrentarse al fiscal anticorrupción Fernando Bermejo y se han limitado a contestar a las preguntas de sus abogados.
Con una enorme habilidad para los negocios, Florenci Pujol supo hacer fortuna de mil y una formas: se dedicó al tráfico ilegal de divisas desde Tánger durante la autarquía franquista; obtuvo grandes sumas invirtiendo en bolsa; adquirió acciones de un laboratorio que vendió una pomada de enorme éxito; y acabó siendo uno de los fundadores de Banca Catalana. La relación con su hijo Jordi, que llevaba el veneno de la política en la sangre, fue complicada. Cuando le encarcelaron por su actividad antifranquista, Florenci “fue de gran ayuda para la familia”, ha contado Marta Ferrusola, segunda de los siete hermanos. Por edad, fueron ella y el primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, quienes más trato tuvieron con su abuelo y también los primeros en conocer la existencia del supuesto legado.







