La preocupación principal del presidente de EE UU es preservar su poder si los republicanos pierden las elecciones de noviembre

Estados Unidos está a siete meses de las elecciones de mitad de mandato más trascendentales de su historia. Mientras tanto, su presidente Donald Trump, junto con Israel,

4/destruir-la-democracia-o-enriquecerse-a-si-mismo-los-motivos-de-trump-para-atacar-a-iran.html" data-link-track-dtm="">inició una guerra contra Irán. Son condiciones ideales para que un jefe de Estado dé un golpe y se arrogue el poder.

La preocupación principal de Trump es preservar su bienestar y poder, que perderá en gran medida si los demócratas recuperan el control de la Cámara de Representantes, como parece previsible. Es evidente que a Trump la interferencia en las elecciones no le genera ningún escrúpulo: ya intentó desoír el resultado de la elección presidencial de 2020 y habló acerca de anular los comicios de mitad de mandato. Luego intentó impulsar una ley que impondría graves restricciones al voto y lo convertiría en un privilegio.

En relación con Irán, Trump y el secretario de Defensa, Pete Hegseth ,están atrapados en la lógica de la escalada, según la cual una sensación de derrota hoy puede revertirse haciendo lo primero que se les ocurra mañana. Cada día que continúan el conflicto y la incertidumbre relacionada (incluido si se mantendrá el alto el fuego de dos semanas acordado con Irán), personas del entorno presidencial se benefician, mediante el uso de información privilegiada, apuestas políticas o negocios con armas. Y cuanto más se prolongue la situación, mayor será la probabilidad de que se aproveche para un intento de golpe de Estado.