Las argumentos que ha dado el gobierno estadounidense para justificar los bombardeos no se sostienen. Todo apunta a los intereses personales del presidente, incluido su beneficio económico

La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán ya ha provocado ataques de represalia en todo Oriente Próximo. Parece cada vez más probable un conflicto regional más amplio, que puede tener graves consecuencias imprevisibles (como el derribo de tres aviones de combate estadounidenses por “fuego amigo” en Kuwait). Entonces, ¿por qué el presidente Donald Trump, autoproclamado “pacificador”, ha iniciad...

o una guerra en el extranjero?

La justificación oficial pone a prueba nuestra credulidad. La afirmación de la administración Trump de que Irán estaba construyendo la bomba atómica no está demostrada. Tampoco puede conciliarse con las repetidas afirmaciones del gobierno estadounidense de que destruyó el programa nuclear iraní en los ataques aéreos de junio del año pasado. La insistencia de Trump en la necesidad de que la República Islámica dé paso a un régimen democrático (o al menos amistoso hacia Estados Unidos) es igual de extraña, ya que se suponía que un principio fundamental del movimiento MAGA de Trump era la firme oposición a intervenciones militares en el extranjero y a guerras de cambio de régimen.