El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presume de que sus partidarios le son tan fieles que si él matase a tiros a alguien en la Quinta Avenida de Nueva York lo aceptarían sin problemas. Esa afirmación puede verse ahora a prueba: mientras el republicano se plantea si bombardear Irán, bien de la mano de Israel o bien en solitario, y anuncia un plazo de dos semanas para decidirse, su base de votantes empieza a mostrar importantes grietas. Algunos apoyan ese golpe, pero otras voces muy influyentes dentro del movimiento MAGA (Make America Great Again), incluido su aliado Steve Bannon, se expresan rotundamente en contra de una nueva intervención en el exterior.
Por boca de su portavoz, Karoline Leavitt, Trump ha confirmado este jueves que su decisión sobre el ataque tardará aún dos semanas en llegar.
La decisión de dar un plazo de dos semanas se debe a que hay “una posibilidad sustancial de negociaciones” que “pueden ocurrir o no” con Irán en ese tiempo, según ha precisado la portavoz. Acerca de las negociaciones que se desarrollaban hasta que Israel atacó objetivos militares y nucleares iraníes la semana pasada entre EE UU e Irán en torno al programa nuclear iraní, la portavoz subrayó que las propuestas presentadas por el representante de EE UU, Steve Witkoff, eran “realistas y aceptables”.







