Mientras el cerebro de las emociones se nutría de las procesiones, otra parte del público seguía la aventura astronáutica, y para eso usaba el córtex cerebral donde reside la inteligencia sin adherencias
Mientras en España durante la Semana Santa miles de nazarenos con capirote se llevaban toda la energía religiosa hacia la Edad Media, cuatro astronautas dentro de una cápsula espacial
6-04-11/los-astronautas-de-artemis-2-aterrizan-y-concluyen-una-mision-historica-que-ha-llevado-a-los-humanos-a-la-luna-mas-de-50-anos-despues.html" data-link-track-dtm="">se daban un rodeo por la Luna para llevar la técnica astronáutica hasta el extremo de la imaginación. Ha sido la vez en que el ser humano se ha alejado más de la Tierra, pero esta distancia no ha sido solo física sino también metafórica, puesto que en este caso ha quedado claro lo alejadas que pueden estar la religión y la ciencia cuando aparecen superpuestas. Durante la procesión del Santo Entierro, a un nazareno le sonó el móvil y atendió la llamada por debajo del capuchón del capirote. Era su nieta, que desde Nueva York le decía que había aprobado la asignatura de Biología Molecular y a este abuelo nazareno de la alegría se le cayó el cirio de la mano.






