Es la primera visita a España de un presidente de México desde 2018 y pone fin al desencuentro diplomático entre los dos países con gobiernos ideológicamente afines
El próximo sábado, cuando Claudia Sheinbaum camine por Barcelona, la presidenta de México estará rompiendo ocho años de distancia diplomática con España. Aunque no es una visita de Estado, no es menor el gesto de que Sheinbaum, heredera de Andrés Manuel López Obrador, el presidente que mandó la carta de la discordia entre dos países condenados a entenderse,...
pueda llegar a compartir espacio y estrechar la mano con su homólogo español, Pedro Sánchez, durante el encuentro de dirigentes progresistas. Es el primer viaje a España de un presidente de México desde abril de 2018 y la cicatrización de una herida que separó a dos gobiernos que, pese a estar en el mismo lado del tablero político, llevan casi una década distanciados por algo tan importante y difuso a la vez como es el análisis de la historia en común.
Con una historia compartida de poco más de tres siglos, desde 1517 con la llegada de los primeros exploradores hasta que en 1821 el virreinato de la Nueva España se independizó con el nombre de México, con profundos lazos personales, culturales y económicos, los dos gobiernos de los últimos años han buscado la forma de superar un desencuentro que no sirve a ninguno. En México esta disputa tiene eco y rentabilidad política en los sectores más a la izquierda, en España ha sido la derecha quien ha abrazado este conflicto, con los conservadores Vox y Partido Popular criticando a Felipe VI por el acercamiento diplomático que ha abonado el terreno para esta visita.






