Washington (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insistido en los últimos días en la posibilidad de que su país abandone la OTAN, «considerando seriamente» la retirada de la alianza a la que ha calificado como un «tigre de papel».
El republicano siempre ha sido crítico con la Alianza Atlántica, al considerar que su país gasta demasiado en la defensa de los aliados, pero ha incrementado su frustración por la negativa del bloque a implicarse en la guerra de Irán y desbloquear el estrecho de Ormuz.
El propio secretario general de la OTAN, Mark Rutte, explicó el miércoles tras reunirse con Trump en la Casa Blanca que el mandatario está «claramente decepcionado». Pero, ¿puede realmente Trump sacar a Estados Unidos de la OTAN?
El artículo 13 del Tratado del Atlántico Norte, firmado en Washington el 4 de abril de 1949, establece que, pasados 20 años desde su entrada en vigor, cualquier miembro podrá dejar de serlo un año después de haber notificado su decisión al Gobierno de Estados Unidos, que actúa como depositario del tratado y es el encargado de informar al resto de aliados de la retirada de un miembro.
Por lo tanto, y dado que han pasado más de dos décadas desde entonces, Estados Unidos podría notificar su intención de abandonar la alianza, con la paradoja de que primero debería avisarse a sí mismo para luego comunicarlo al resto de miembros.








