Furioso con sus aliados europeos por no unirse a su guerra contra Irán, el mandatario republicano sugiere la salida del socio más importante de la Alianza Atlántica, una decisión que él no puede tomar unilateralmente

Donald Trump está cada vez más furioso con sus aliados europeos por no unirse a su guerra (y la del israelí Benjamin Netanyahu) contra Irán. El presidente estadounidense, que ha tratado también de que los socios se unan a una operación para forzar la apertura del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial, no solo ha vuelto a cargar contra la OTAN, sino que en esta ocasión ha asegurado que se plantea “seriamente” retirar a su país de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, creada en 1949 y que desde entonces lidera el país norteamericano. “Nunca me convenció la OTAN. Siempre supe que era un tigre de papel, y el presidente ruso, [Vladímir] Putin, también lo sabe, por cierto”, ha dicho Trump en una entrevista con el periódico conservador británico The Daily Telegraph.

Para pasar de las palabras a los hechos, el mandatario estadounidense necesitaría una supermayoría del Senado —el voto a favor de dos tercios de los senadores presentes— o una ley del Congreso. Así que Trump no puede sacar a Estados Unidos de la Alianza Atlántica sin más, de manera unilateral, pero sí podría emprender otras medidas punitivas contra Europa, como la retirada de tropas. Además, si el republicano pone en duda el artículo 5 del Tratado de la organización de defensa colectiva y asegura que no defenderá a algunos de sus aliados, eso debilitaría el espíritu disuasorio de la organización.