El Tratado de Washington solo contempla la salida voluntaria de un país de la Alianza Atlántica

La amenaza de echar a España de la OTAN, vertida este jueves por Donald Trump durante su reunión en el Despacho Oval con el presidente finlandés, Alexander Stubb, puede ser una boutade o una forma de presionar

tps://elpais.com/espana/2025-10-10/el-gobierno-contesta-a-trump-espana-es-un-socio-leal-y-es-un-socio-de-pleno-derecho-de-la-otan-y-asi-va-a-seguir-siendo.html" data-link-track-dtm="">al Gobierno de Pedro Sánchez para que incremente su gasto en defensa, pero no tiene ningún viso de convertirse en realidad. Simplemente porque, como recuerdan diplomáticos que han dedicado buena parte de su carrera profesional a las relaciones con la Alianza Atlántica, “la OTAN es una casa común en la que no puedes entrar si no eres invitado: pero de la que, una vez dentro, nadie te puede echar”.

El Tratado de Washington, el documento fundacional de la OTAN que entró en vigor el 24 de agosto de 1949, prevé la posibilidad de que un país abandone voluntariamente la organización, pero no de que sea excluido contra su voluntad. El artículo 13 señala que, “pasados veinte años de vigencia del tratado, cualquiera de las partes podrá dejar de serlo, un año después de haber notificado su denuncia ante el Gobierno de los Estados Unidos de América, el cual informará a los gobiernos de las otras partes del depósito de cada notificación de denuncia”.