Leonor González Pano se reconoce como mujer de paja de uno de los empresarios a los que habría favorecido la ‘trama Koldo’
Rosario en mano, melena al viento y sonrisa casi perpetua. Así se ha presentado ante el Tribunal Supremo Leonor González Pano, a quienes los investigadores señalan como testaferro de uno de los empresarios a los que Víctor de Aldama habría favorecido gracias a sus tejemanejes con el exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García. Está imputada en otra causa ―la de
"https://elpais.com/espana/2026-04-07/el-juez-del-caso-hidrocarburos-rechaza-imputar-a-abalos-y-a-koldo.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/2026-04-07/el-juez-del-caso-hidrocarburos-rechaza-imputar-a-abalos-y-a-koldo.html" data-link-track-dtm="">hidrocarburos― en la Audiencia Nacional, pero no debe tenerlo claro porque, cuando los magistrados se lo han preguntado, ha tenido que buscar confirmación visual con su jovencísimo y engominado abogado. Tras el asentimiento de rigor, ha reído y contestado con un tímido “sí”. Era la antesala de un testimonio sin desperdicio.
Su voz dulce, suave, aterciopelada, por momentos infantil, aderezada con gestos risueños y, cuando era menester, de absoluta estupefacción, ha conseguido generar un clima cálido, extraño al Salón de Plenos del Supremo, que ha logrado mitigar la dureza de lo que estaba contado. Era la administradora única de Have Got Time, sí. Una empresa que realmente manejaba Claudio Rivas, sí. Y con la que se compró un presunto soborno (en forma de chalé veraniego) para Ábalos, sí. Pero ella no sabía ni cuál era el objeto social (comercializadora de hidrocarburos). “Solo” cobraba una nómina de 3.500 euros. Y “solo” eso. Porque se quejó a su novio por WhatsApp, y se ha vuelto a lamentar este jueves en pleno juicio, de que con todo el dinero que se movía para abrir puertas ―la Guardia Civil calcula que al menos un millón de euros―, nunca recibió nada más que su sueldo.






