Pano ratifica en la Audiencia Nacional que fueron dos entregas con dinero de su socio, Claudio Rivas, pero que se hicieron por mandato de Aldama
La empresaria Carmen Pano se aferra a su versión. En su comparecencia de este viernes ante el juez de la Audiencia Nacional que investiga el caso hidrocarburos, ha ratificado lo que ya contó en esta sede judicial y en el Tribunal Supremo: que llevó 90.000 euros en metálico a la sede central del PSOE, en la madrileña calle de Ferraz, por mandato del presunto conseguidor del caso Koldo, Víctor de Aldama. Este relato choca con el ofrecido justo un día antes por Aldama, que se desvinculó por completo de estas supuestas entregas, incidiendo en que el dinero no era suyo. “Es mentira”, dijo en declaraciones a la prensa.
Fuentes jurídicas consultadas por EL PAÍS indican que Pano ha descrito el relato ya conocido, detallando que fueron dos entregas con dinero de Rivas: una en la que ella misma sacó el dinero y otra en la que le llegó por un intermediario de Rivas, pero ha recalcado que si lo llevó ―en dos bolsas― a los cuarteles generales del PSOE fue porque así se lo ordenó Aldama.
Pano también ha ofrecido una versión diferente sobre las gestiones que la presunta organización criminal hizo para conseguir el permiso administrativo para operar en el mercado de hidrocarburos. Aldama negó que formara parte de la supuesta trama, sosteniendo que su relación empresarial con Rivas y las Pano ―Carmen y su hija Leonor González― se ceñía al negocio inmobiliario. No obstante, precisó que, hasta donde él tuvo conocimiento, las gestiones para obtener la licencia de operadora de hidrocarburos se centraron en Have Got Time ―empresa vinculada a las Pano―, no en Villafuel, en manos de Rivas. La empresaria, en cambio, ha aseverado que todos los esfuerzos estaban dirigidos hacia esta segunda mercantil.






