Aunque hay quienes son reacios a mezclar la pasta con la conserva de pescado, la combinación es buena, fácil y no necesita muchos ingredientes más
La pasta con atún sigue despertando algunos prejuicios. Muchos la asocian a cenas rápidas de andar por casa o a platos resueltos con lo primero que había en la despensa. Sin embargo, en Italia el atún en aceite forma parte habitual de la despensa y aparece en muchas recetas caseras. Cuando es bueno, tiene textura firme, grasa de calidad y un sabor profundo que combina de maravilla con otros ingredientes.
En este plato las anchoas juegan un papel discreto, pero decisivo. Al calentarse en el aceite se deshacen y se funden, dejando una salinidad intensa y ese fondo sabroso que hace que el plato tenga más capas. No se identifican claramente, pero están ahí. Con las alcaparras pasa algo parecido: aportan un punto ácido y ligeramente amargo que corta la grasa del atún y anima cada bocado. Si las compras en sal gruesa, al estilo italiano, asegúrate de enjuagarlas y escurrirlas bien antes de añadirlas; las de salmuera funcionan perfectamente si las escurres. Luego está el limón: la piel rallada perfuma el aceite caliente y el zumo ajusta el conjunto; un poco basta para que la pasta gane frescura y ligereza.






