Se traducen por primera vez al castellano los versos de Nima Yushij: un escritor encarcelado tras el golpe de estado de 1953 y que murió sin reconocimiento. Veinte años después ya era un clásico indiscutible
De Irán conocemos la riqueza de su cine, muy celebrada, con autores como Kiarostami, Panahi, Farhadi. Por suerte, aunque despacio, se va conociendo la riqueza de la poesía persa, el mayor patrimonio artístico del país, el ave fénix que siempre renace. El libro de los reyes, la epopeya nacional escrita por Firdusi, única en amplitud y alcance, se remonta a mil años. Poetas clásicos como Saadi y Hafez gozan en el Irán actual de un estatuto cuasi sagrado: sus tumbas son objeto de veneración. Qué decir de los legendarios
/elpais.com/elpais/2019/05/18/ciencia/1558158560_459881.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/elpais/2019/05/18/ciencia/1558158560_459881.html" data-link-track-dtm=""> Omar Jayyam, el autor de las célebres Rubayat; del místico Rumi, que compuso el monumental Masnavi; y del también poeta místico Attar, autor de El lenguaje de los pájaros. Ya en el siglo XX, el mito más reciente de la poesía iraní es Forugh Farrojzad, muerta en 1967 de forma trágica. Precisamente ella consideraba a Nima Yushij, el poeta que ahora se traduce al castellano por primera vez, un inspirador a la altura de Hafez, al entender la poesía como un lugar de perfeccionamiento de lo humano.







