El murciano abre la gira en Montecarlo, ante Báez, con la idea de luchar por los cinco torneos encandenados. El físico y Sinner, doble amenaza en el horizonte
Inolvidable lo de aquel Nadal rebosante, pleno, pletórico sobre la tierra batida y esa escalinata de oro que ascendió en 2010, cuando el mallorquín, rey de reyes en su imperio de arcilla, ganó cuatro de los cinco torneos que tenía a tiro: Montecarlo, Madrid, Roma y Roland Garros. Solo se le resistió el Godó de Barcelona, entonces descartado porque su cuerpo le pedía algo de lógica...
, una tregua: “Descansar”. Del hambre de entonces al apetito y los fenómenos de hoy, que por ahí asoma Tadej Pogacar y la opción de hacerse con los cinco Monumentos y también otro extraterrestre, Carlos Alcaraz, al que la primavera le ilumina y del todo consciente del gigantesco desafío al que se enfrenta: básicamente, ganarlo todo de aquí al 7 de junio, cuando se cerrará la gira en París.
Es decir, algo así como 29 partidos en 61 días; o sea, una barbaridad que hasta ahora no ha logrado nadie. Aunque hace unos días el preparador del murciano, Samuel López, anticipó en una entrevista concedida a Eurosport que en el plan inicial se iba a renunciar al Principado, la prematura eliminación en Miami modificó la hoja de ruta y ahora el tenista parece convencido y recita: “Montecarlo, Barcelona, Madrid, Roma… Esa es la idea. Es muy exigente física y mentalmente. La semana en Barcelona es quizás cuando debería descansar, pero es un torneo muy especial para mí; ya jugaba allí cuando tenía menos de 14 años, tengo muchos amigos, juego en casa…”. Y de ahí el giro. Pese a la invitación a la prudencia, Alcaraz va con todo.







